Toco la puerta de la que fue tu casa, por la que pasé tantas veces como caballo desbocado.
Y vuelvo al sitio donde jugábamos con agüita rosa en la noche. A la azotea donde te di, como si fuera un tesoro de niños, un alambre con un círculo. Te acabaste todo en una semana jugando con el gato gato. (Ce chat si m'amait.)
Veo el hoyo oscuro donde te gustaba imaginarte sentado, afuera de la que fue tu casa, de nuestras gallinas felices.
Vengo la memoria sin piedras, con un coche de guerra esperando. Un día ya no estabas bajo la ventana ni enfrente. Recuerdo la noche de ácido en que subiste a casa y supe que eras mi personaje bajo la lluvia (que les larmes ajoutaient un charme au visage). Tuve dos libros de flores malditas, uno contigo y ahora tengo un libro de karate.
Nunca pude encontrar los peces en el cielo.


1 comentario:
que buen relato corto pero lleno de imagenes vividas.
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